martes, 16 de septiembre de 2008
He sacado a Felicidad a dar un paseo y se me ha cagado frente a la Iglesia a la hora en que salían los feligreses del oficio, me dio tanto apuro que arrastre el culo de Feli del collar, la pobre tenia las heces flojas y dejo un reguero de culpabilidad hasta la puerta de casa. Hace dos días que no abro la puerta a nadie: temo un burofax de Hacienda.
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